PASO A LA INMORTALIDAD DE JOSÉ DE SAN MARTÍN

1850 -17 de agosto -2018

Paso a la inmortalidad del militar y político latinoamericano Gral. José de San Martín

 “Decimos que San Martín es nuestro contemporáneo porque los problemas básicos que enfrentó son los mismos que bajo distintas formas la Argentina tiene todavía por delante y porque chocó con intereses y concepciones parecidos a los que siguen oponiéndose a los reclamos de Independencia, Libertad y Justicia del pueblo argentino”.
                                                                                                                                                                            Rodolfo Walsh
Nació el 25 de febrero de 1778   en la localidad de Yapeyú,  ubicada en la margen derecha del río Uruguay y falleció en Francia el 17 de agosto de 1850.
La historiografía clásica siempre lo destacó por su faceta militar y circunscribió su actuación casi con exclusividad al ámbito castrense despojándolo de toda ideología. Como si su única aspiración consistiera en liberar a la patria del yugo español y desentenderse de toda disputa política interna. Esa misma visión de su accionar político-militar presenta la gesta a Chile y  Perú como un acto de “solidaridad libertadora” y  al sólo efecto de asegurar la independencia de su patria chica, hoy llamada Argentina.
Pero el Padre de la patria no sólo fue un militar exitoso sino también un político de su época. Y desde ese lugar debemos pensarlo, en el marco del contexto político, social y económico en el que vivió. Y si bien su genio se destacó , se lo debe comprender  en un marco de estructura políticas decadentes algunas y emergentes otras; y de diversos grupos sociales  con intereses diferentes y enfrentados.
Y en esa época de revolución francesa y restauración absolutista sin tibiezas ni dudas eligió la primera. La eligió y la militó dejando atrás toda una vida al servicio de la corona española. Una corona que no supo adecuarse a los nuevos tiempos y sus demandas, y prefirió aferrarse al absolutismo oscurantista.
 Esa disputa ideológica en la que bien graficaría Jauretche siempre estuvo del lado de lo nuevo que nacía frente a lo viejo y que se resistía a morir e hizo frente a todo tipo de obstáculos. Son conocidas, por ejemplo, las dificultades a las que se enfrentó para organizar su ejército libertador;agravadas por que a las tareas propias de semejante empresa se le sumó el boicot de sus enemigos políticos. Esos que priorizaban el orden interno y el sometimiento de las fuerzas federales al poder del centralismo porteño, en una patria chica y para muy pocos.
Podríamos hablar de aquel Gral San Martín que se refería a los pueblos originarios como “nuestros paisanos, los indios”, de su desprecio “por todo  lujo y aristocracia”,de su intervencionismo económico en Perú y hasta del carácter expropiador de su gobierno en Cuyo.
Pero elegimos destacar su relación con Simón Bolívar y  ese aspecto de su accionar político que nos invita a pensar la Patria Grande. No hay dudas de que no coincidían con respecto a la organización política de  la gran nación americana, pero sí que esa unidad debía ser concretada. Y a pesar de los intereses mezquinos de los sectores que vivían de sus privilegios, de la explotación de las mayorías y la subordinación a los intereses extranjeros, nos supo dejar un mandato claro y contundente: “¡seamos libres, que lo demás no importa nada!”